Casa Bentes
Memória do projeto
Brutalismo regional
Una vivienda contemporánea con espacios amplios, integrados al paisaje, una intensa vida social y fuertes referencias a la cultura regional. La Casa Bentes fue concebida a partir de estos principios para albergar a una pequeña —aunque en crecimiento— familia del estado de Pará. Ubicada en un condominio consolidado, la residencia responde al clima y al contexto local mientras aprovecha las privilegiadas vistas hacia un valle situado al norte.
La estrategia de diseño parte de las normas urbanísticas locales para optimizar el aprovechamiento del terreno y reforzar la integración de la vivienda con la calle. En el condominio, el retiro frontal obligatorio de cinco metros no puede cerrarse con muros, lo que genera calles agradables y seguras, con fachadas visibles y socialmente conectadas. Sin embargo, la frecuente presencia de garajes abiertos y vehículos expuestos motivó una solución diferente. Para preservar la calidad de la fachada y aproximar el estacionamiento al núcleo de servicios de la vivienda, el garaje fue trasladado a la parte central del terreno, con acceso por el retiro lateral derecho. Vinculado al área de ocio, este espacio funciona de manera eficiente en el día a día y puede integrarse a las áreas sociales durante reuniones y celebraciones.
La orientación sureste elegida para los dormitorios determinó la ubicación del paso vehicular de 3,3 metros en el lateral derecho del lote, permitiendo que la vivienda se apoyara sobre el límite izquierdo en la planta baja. Esta circulación organiza un volumen lineal que recorre prácticamente los 40 metros de longitud del terreno. Desde el acceso principal se distribuyen el estudio/dormitorio de invitados, un baño accesible, la cocina —concebida como el núcleo funcional de la vivienda— integrada al área de parrilla y servicios, el garaje y un volumen independiente que alberga el baño del área de ocio, un depósito y el cuarto de servicio.
Perpendicular a este volumen lineal, el nivel superior configura una planta en forma de "T". Allí se ubican las principales áreas sociales de la vivienda —comedor, sala de estar y sala de televisión— en la planta baja, mientras que la suite principal ocupa el nivel superior.
Para diferenciar ambos volúmenes y reforzar su integración visual, la franja central de la vivienda se resuelve con un espacio de doble altura que conecta el acceso principal con el área de ocio posterior. Este vacío organiza la circulación interior y, al mismo tiempo, establece una conexión visual presente desde prácticamente todos los ambientes.
La fluidez espacial se refuerza mediante la continuidad entre el interior y el exterior. Los espacios abiertos se organizan en tres áreas de distintas escalas. En la parte frontal, un patio con hamacas funciona como una sala de estar al aire libre, delimitada por la arquitectura y por un jardín vertical compuesto por macetas inspiradas en la cultura marajoara y especies vegetales nativas. En la parte posterior, el área de ocio se integra visualmente con la terraza ubicada sobre el volumen lineal principal, accesible desde los dormitorios y con vistas panorámicas al valle que rodea el condominio. Para reforzar esta relación con el paisaje, el volumen posterior se inclina sutilmente hacia la vista, estableciendo un diálogo visual y topográfico con el entorno.