Sede de OTCA
— Organización del Tratado de Cooperación Amazónica
Memória do projeto
La Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA) es una organización intergubernamental integrada por ocho Países Miembros: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela. Su actuación abarca dimensiones diplomáticas, estratégicas y técnicas orientadas a promover el desarrollo sostenible y la inclusión social en la región amazónica. La OTCA también fomenta la cooperación en la investigación científica y el intercambio de información sobre la Amazonía, contribuyendo a difundir el conocimiento sobre la flora, la fauna y los recursos naturales de los territorios amazónicos.
La Amazonía brasileña se ha convertido en el centro del debate público en Brasil durante los últimos años. A mediados de 2019, el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) informó de un aumento del 82 % en los incendios forestales en comparación con el año anterior. A comienzos de agosto, el presidente del instituto, Ricardo Galvão, presentó su renuncia tras las críticas del gobierno federal a los datos divulgados. Ese mismo mes, el humo procedente de los incendios amazónicos, transportado por un frente frío, cubrió la ciudad de São Paulo, oscureciendo el cielo hasta convertir el día en noche. La falta de control sobre la deforestación atrajo la atención de organismos internacionales como las Naciones Unidas y del presidente francés Emmanuel Macron.
En este contexto, la OTCA buscó renovarse no solo desde el punto de vista institucional, sino también en su infraestructura física. Un nuevo edificio, cedido por el Servicio de Patrimonio de la Unión (SPU), anteriormente ocupado por la Secretaría de Salud del Distrito Federal y en estado de abandono, pasó a albergar la organización. Además de su avanzado deterioro, el proyecto enfrentaba una importante limitación presupuestaria para intervenir un área aproximada de 700 m².
La propuesta arquitectónica respondió a estos desafíos mediante estrategias eficientes y creativas. La primera consistió en restaurar y reutilizar la mayor cantidad posible de elementos existentes, incluyendo puertas, divisiones, mesas, sillas y otros componentes presentes en el edificio, así como piezas del propio acervo de la organización. Estos elementos se convirtieron en la base del nuevo diseño interior.
La segunda estrategia fue eliminar todas las divisiones internas y nivelar el piso, creando un espacio de trabajo más flexible y permitiendo concentrar los nuevos baños en puntos estratégicos que optimizan la circulación y el funcionamiento del conjunto.
La tercera estrategia estuvo relacionada con la identidad del espacio. Se incorporó abundante vegetación interior como una solución económica que mejora el ambiente de trabajo y establece una referencia directa a la misión de la OTCA en la Amazonía. La estructura de hormigón visto remite a la arquitectura modernista de Brasilia, mientras que paneles de OSB —fabricados con tiras de madera de plantaciones forestales— se utilizaron en paredes y mobiliario, reforzando tanto el compromiso ambiental como las restricciones presupuestarias del proyecto.
Como solución para el nuevo pavimento se eligieron placas vinílicas, debido a su bajo costo y rápida instalación. Este material permitió desarrollar diferentes patrones de colocación inspirados en los grafismos indígenas. El diseño seleccionado hace referencia al motivo tradicional conocido como "Peixe Grande".
Esta idea se extendió al diseño del espacio principal de trabajo. Las mesas existentes se organizaron en zigzag, generando áreas donde se incorporaron jardines interiores. De este modo, la arquitectura expresa espacialmente la delicada relación entre cultura y naturaleza.
El proyecto se mantuvo dentro del presupuesto previsto y dio lugar a un ambiente de trabajo saludable, bien iluminado y capaz de reflejar la identidad, los valores y la misión de la organización.